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Una opinión de Antonio Jiménez, candidato a la alcaldía de Salamanca por Contigo Sómos Democrácia.

Una de las mejores posiciones en política es la que defiende un conjunto bien definido de ideas, sin caer en los excesos del radicalismo tradicional ni en los del populismo sin fundamentos. El Centro ha de ser el garante de una posición de consenso que siente las bases de hacia dónde avanzar como país.

Sobre la crisis política que se vive en la actualidad en España, esta no se explica solamente por una falta de identificación de la mayoría de la población con las ideas representadas por los actuales partidos políticos sino también por una pérdida de confianza en las personas que dicen representar esas ideas y también en la limpieza y transparencia de las instituciones en general.

La gente ha perdido la confianza por un actuar legislativo, reglamentario, administrativo y judicial, en muchas ocasiones doloso y corrupto que ha favorecido a unos pocos grupos de interés y presión institucional (determinados empresarios, lobbies financieros, etc., cercanos a los partidos políticos y a sus líderes) en detrimento de la inmensa mayoría de la población.

Como bien es sabido, en España ha habido una polarización durante muchos años entre «derecha» e «izquierda», que se ha ido acrecentando y polarizando cada vez más en los últimos tiempos. También ha habido intentos frustrados de romper esa polarización y consolidarse como tercera vía bajo la piel de un cordero que escondía un lobo feroz de ocultos intereses, marioneta de ciertos círculos de poder y sin ideología definida que gira 360 grados hacía donde lleve el viento.

En la actualidad empiezan a aparecer nuevas posiciones políticas como Contigo Somos Democracia, que escapan de ese eje bipolar izquierda/derecha y donde caben personas de diferente ideología con talante empático y conciliador que pueden defender con argumentos ideas diferentes en asuntos sociales y éticos. Así pueden estar los que abogan por las libertades individuales como los que defienden los valores tradicionales de la familia y la sociedad. Los que defienden un rol mayor del estado en temas como salud, educación y vivienda, como los que abogan por mayor participación del sector privado en esos temas. Los dispuestos a satisfacer más impuestos para financiar mejores servicios públicos dotándolos de más calidad, como los que prefieren un estado más pequeño y con menos atribuciones y prestaciones sociales con tal de pagar menos impuestos. Un partido de Centro es el que sabe equilibrar estas posturas divergentes en una sociedad y en los individuos que la integran.

Un partido de Centro también debe tener líneas rojas y no puede aceptar una serie de ideas y menos incluirlas en su programa político, como son las siguientes:

1. Salir de la Unión Europea y del Euro. Pues ello abocaría a España a la más absoluta de las pobrezas y nos acercaría a la situación de híperinflación y pobreza como la que se puede vivir actualmente en Cuba y Venezuela.

2. La colectivización de la propiedad privada. Pues es sabido que cuando se ha adoptado esa decisión en otros países se ha empobrecido a la inmensa mayoría de los ciudadanos para hacer capitalistas puros y duros, a unos pocos próximos al eje del poder.

3. La nacionalización de empresas y de entidades financieras pues eso lleva al colapso del sistema financiero de un país y a su más alta ruina económica. Llevando el nivel de emprendimiento, consumo e inversión del país a niveles cercanos a cero.

4 .El impago de la deuda pública. Hay quien defiende la suspensión inmediata del pago de la deuda y el impago definitivo de la usura legalizada, hasta resolver las necesidades de las clases populares. Ello supondría la bancarrota para nuestro país que perdería la posibilidad de volver a recibir nuevas inversiones y financiaciones del exterior además de verse sometido a duras sanciones de países terceros y de organismos internacionales o supranacionales.

Además un partido de CENTRO en España no debe consentir:

1. La ruptura o secesión territorial del Estado Español. Pues como la soberanía nacional reside en todos los españoles, eso sólo se podría aprobar en un referéndum en el que tuviesen derecho a voto todos los integrantes de nuestra nación con derecho a voto.

2. La desaparición o vaciado de competencias de las comunidades autónomas. Otra cosa es, que las comunidades autónomas deban ser controladas más férreamente en su actuación por el Estado, el cual debe tener la posibilidad de suspender la autonomía y de hecho la tiene en virtud del artículo 155 de nuestra carta magna, si actúan en contra del ordenamiento jurídico y constitucional, asumiendo en este caso el Estado todas las competencias y la superior autoridad sobre sus empleados públicos hasta el completo restablecimiento del orden público.

3. La precariedad laboral. Cuando tocamos este tema de precariedad, nos referimos a sueldos que no permiten llegar a fin de mes, temporalidad incluso por debajo del mes de duración y parcialidad no deseada, pero también otros factores como cambios de horario con poco tiempo de aviso, horas extras no pagadas, economía sumergida y en general explotación laboral. Cuando, a pesar de tener trabajo, las personas no pueden cubrir las necesidades básicas propias y de la familia, cuando se ven obligadas a aceptar continuos de horarios sin posibilidad de poder disfrutar de una mínima conciliación de la vida laboral personal y familiar, cuando nuestros, conciudadanos tienen que vivir de manera continuada con la penosa incertidumbre de cuánto durará el trabajo y cuánto tiempo tardará en encontrar el siguiente, cuando se tienen que completar las horas de trabajo parcial con otra jornada que «encaje», es inevitable que el nivel de estrés y frustración se dispare. y además cause problemas diversos de salud, tanto físicos como mentales, como dificultades para dormir, irritabilidad, depresión, problemas de piel y digestivos, cardíacos, etc. Esto no puede consentirlo un partido que se llame de CENTRO y persiga el bienestar social y pacífico de todas y cada una de las personas integradas en un proyecto de nación solidaría donde todas las personas tengan derecho a progresar y a una vida digna.

4. La discriminación lingüística. Debe ser un derecho de todos los españoles con independencia del lugar de su residencia en el territorio español tener garantizado el derecho de ser escolarizado, teniendo como lengua vincular el español pues todos tenemos que tener el deber de conocerla y el derecho a usarla en todos los ámbitos de nuestra vida como las relaciones sociales, el trabajo, el ejercicio funcionarial o empresarial.

5. La desigualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos. La crisis económica que hemos vivido durante la última década ha estrangulado el modelo de estado de bienestar precarizando el empleo femenino y ha ahondado en la feminización de la pobreza para las mujeres españolas. A su vez, el integrismo sexista como corriente que peligrosamente se va generalizando en determinados grupos de opinión laicos y religiosos, consideran la igualdad de género y la libertad de las mujeres como un enemigo a batir y a combatir. En una sociedad centrada y de centro que realmente crea en la igualdad nadie se puede sentir perjudicado con respecto a otro ser humano del cuál es un igual por razón de su sexo, género u orientación sexual.

6. La alteración de nuestra historia en beneficio o intereses de intereses oscuros y segregacionistas. En la Transición se hicieron bien muchas cosas y otras mal, entre las últimas, está la transferencia de la Educación a las Comunidades Autónomas, pues ha sido utilizada por los partidos nacionalistas para manipular la Historia de España. Además otro gran fallo fue no cerrar el limite competencial que podían asumir las Comunidades Autónomas, pues los nacionalistas solo se preocupan de su territorio e intereses personales y sus intenciones son siempre las mismas, a saber, conseguir lo más posible para sus intereses, sin tener en cuenta los intereses de la nación en general y la igualdad y solidaridad de derechos entre todos los españoles. Yo creo que el Estado debería a través de leyes de armonización igualar al menos en unos mínimos criterios comunes, la educación en todos los niveles y grados del sistema educativo, pues si no lo hace, se fomentará el caldo de cultivo separatista y la no deseada desintegración de España.

Conclusiones:

España debe tener un gran partido de centro político que evite que los radicalismos extremos nos lleven a una desintegración de nefastas consecuencias para todos. España debe gozar de gobernantes honestos que persigan la transparencia en su gestión política y administrativa, España debe readquirir el sentimiento de una gran nación plural, de diversidades culturales y lingüísticas pero que forman parte de un todo indisoluble como es la nación. España debe mimar a sus jóvenes y a sus mujeres pues son la clave de nuestro futuro y debe perseguir el respeto en todos los ámbitos de todos sus ciudadanos,. España debe estar unida en torno a los valores del respeto ideológico ejercicio dentro de los límites legales y España debe crecer y mirar al futuro.

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